
24.12.10:Son las 8:15 a.m. Aún no es de día, pero la luna llena, y el reflejo de la misma en las laderas de las montañas cantábricas recién nevadas, hacen que incluso sin linterna se pueda andar fácilmente por la cambera que me dirige a ese castro. Desde el, dominaré la braña por la que ha de pasar el Lobo al amanecer. Lo semiabierto del paraje, me permitirá en caso de que se mueva por la zona divisarlo a más de 1 km. Habrá alrededor de 0 grados, pero el fuerte viento de la cumbre, crea una sensación térmica más cercana a los -10 (temperatura real alcanzada 2 días después). He de ponerme a refugio de la peña, y a la media hora, en cuanto me quedo frío, me veo obligado a hacer unas discretas flexiones para reactivar la estufa interna. Ni se oyen pájaros, ni se mueve un insecto. Con un poco de suerte, al mediodía alcanzaremos los 3 grados positivos.
Estos son los esbozos de dos amaneceres en el campo separados por menos de un mes, pero también por casi 10.000 km de distancia. Es impactante haber estado en uno de los escenarios, con su tiempo y vida, y a los pocos días encontrarte inmerso en otro totalmente distinto. ¡Cuánta diversidad! ¡Cuánta variedad! ¡Qué bonito es el mundo!
Una maravilla si se sabe apreciar. Saludos Máximo y bienvenido.
ResponderEliminarBonita comparativa, amigo Máximo. Desde luego el mundo es un maravilloso lugar, pero muchos no se han dado cuenta que formamos parte del mismo como habitante más ... son los que intentan dominarlo destruyéndolo. En fin, disfrutemos de esas "pequeñas grandes" cosas que no muestra y enseña.
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