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lunes, 6 de junio de 2016

Rompiendo mitos: "El feliz lujo" (?)

Me ha pasado muchas veces.
-Máximo, a tí que te gusta la fotografía: quiero comprarme una cámara estas navidades, ¿me puedes asesorar?
-A ver, ¿qué es lo que buscas? ¿qué quieres hacer con ella?
-Pues quiero una cámara réflex buena para aprender de fotografía.
-¿Y qué fotos quieres hacer?
-Pues a ver...la quiero para hacer fotos de aves, de animales en el campo en general...
-¿Has valorado mirar primero las cámaras "bridge"?
Ojipláticos -¿Cuales son esas?
-Pues mira, son unas cámaras que son mucho más ligeras y cómodas, no tienes que cambiarlas el objetivo porque el que tiene te vale tanto para sacar flores de cerca como águilas de lejos.
Ante tanta ventaja, es de esperar que la desventaja sea el precio. Cuando te preguntan cuánto cuestan y les dices que menos de 400 euros, lo cual es otra ventaja...cambio de tercio.
-¿400? No no, ¡yo quiero una buena! Una réflex. Yo quiero una réflex.
Conozco casos de gente que ha gastado 1000/2000 euros en equipos con los cuales podrían hacer fotos profesionales. Podrían, si la sacasen del armario en el que entraron el cuarto mes, guardado en aparente eternidad dentro de su bolsa. Podrían, si se molestasen en aprender a manejar tan lujoso aparato.
Conozco tambíén mucha gente que compró una cámara de unos 300 euros, una sencilla bridge que cumple su función. Incluso aprendió más sobre fotografía que la persona que se compró la "buena".
A mí me gusta mucho la fotografía. Tengo una réflex y una bridge, y admito que en mis salidas al campo saco más la segunda. Saco partido a la cara porque me gusta mucho la fotografía, si no, es posible que me hubiera sentido imbécil por haber invertido dinero en una cara.
Engaños no ¿eh?. Con una buena cámara, se pueden hacer fotos mejores, eso es así. Pero creo que deberíamos preguntarnos más a menudo...¿qué necesito PARA SER FELIZ? Para quienes no tengan mucha idea de fotografía y crean que hacer una buena foto es producto de tener una buena cámara, le invito a que disfrute como hice yo hace pocas mañanas, con la estampa de este mirlo acuático en su fluvial atalaya. Como apunte, diré que la cámara con la que la hice me costo 150 euros (de segunda mano).

lunes, 30 de mayo de 2016

Curso en Murcia

Genetta Rastreo sigue su misión peninsular volcándose ahora en la zona SE. Iremos a la comarca del Altiplano (Murcia), donde se crían buenos vinos y peras. Y allí, Jumilla será sede del curso. Esperamos que a todo interesado en aprender sobre rastreo le coincidan bien las fechas. Alumnos, colegas del rastreo y amigos, ¡nos encontraremos por allí!

domingo, 29 de mayo de 2016

Presente

Estaba allí sentado, en una coteruca prelitoral. Y de espaldas al sol, intentaba interpretar lo que veía:
Verde que te quiero verde...
Un paisaje verde que me hacía sentir que estaba en casa. Verde, pero infestado de matices. Verde atravesado por líneas eléctricas pendiendo de metálicas torretas. Engarzado por caminos, carreteras y autovías. Un verde invadido por ajedrezadas urbanizaciones. Verdes forasteros en forma de ucálitos, que se han gramaticalizado en nuestro paisaje, igual que los anglicismos enraizan en nuestro idioma. Prados por doquier, que no por verdes y bonitos, son naturales. Robledales acidófilos, alisedas, fresnedas, encinares y saucedas, era lo que probablemente inundara esta fotografía si el hombre no estuviera presente.






Pero la realidad es que estamos presentes, y no queremos dejar de estarlo. Es más, aunque un porcentaje de voluntaria gente cediese su vida para no sumar a la masa, el impacto sobre el paisaje de nuestra actividad sería tan similar como igual. ¿Tiene por lo tanto sentido amargarse por el tinglau que tenemos montado? Sería tan estéril como hipócrita. A la cotera llegué sentado en mi coche emanando gases contaminantes tras atravesar 70 kilómetros de esas visibles (*eufemismo) autovías, que yo mismo ayudé a construir. La fotografía la hice con una cámara de fotos, cuya batería enchufé, como lo está ahora mi computadora. ¿Qué clase de pureza tendrían mis palabras si maldijera el presente cuando yo hago presente?
Podremos cambiar cosas, y podemos mejorar otras, pero hay que admitir primero cual es la realidad.

domingo, 8 de mayo de 2016

Disfrutar con las aves

¿Se puede disfrutar con las aves? ¿Es necesario tener unas nociones sobre identificación para disfrutarlas? ¿Disfruta más quien más sabe de ellas?
¡Para nada! Estoy seguro que la cercana observación del canto de un ruiseñor común dejaría más estupefacto a muchos desconocedores de la ornitología que a muchos avanzados en la materia. ¿Y qué se disfruta de un ave? Unos disfrutamos con su observación directa, pero hay muchas otras maneras de disfrutarlas. Como complemento sonoro a un matutino paseo, como modelo a fotografiar desde el interior de un hide, o como enlace a una relación social con nuestro alrededor. Fue el caso el otro día de mi abuela.
Con 86 años, y escasos conocimientos en el tema de la zoología en general, disfrutó durante un minuto mientras bimbaba (veía por primera vez en su vida) dos águilas pescadoras de manera simultánea. Realmente a mi abuela le importaba poco ver esos animales. A la hora siguiente seguro que ya no se acordaba (no digamos hoy). Lo que estoy seguro es que el rato que la hice levantarse, la subimos a un taburete para que llegara al telescopio, y experimentar esa sensación de "me están enseñando una cosa muy especial", la hizo pasar un rato agradable, y eso es lo que vale en este caso, ¿no?
Eso si, su "¿no serán gaviotas?", pasan a unirse a sus históricas "¿no es un gato?" cuando se nos atravesó una marta delante del coche y yo paré el coche y la dije entusiasmado "¡mira abuela una marta!", o cuando tras compartir flipando a 500 metros de casa aquel "¡Mira abuela, esta huella es de un oso!" ella me espetó un "¿No será de vaca?".