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miércoles, 29 de noviembre de 2017

Pequeños momentos de gloria

Hay cosas en la vida de un naturalista que valen todos los sacrificios. Hay momentos que por sí solos valen todos los madrugones del año, y hay pequeñas cosas que justifican levantarse animado cada día.
Es raro el día en el campo que en mayor o menor medida, no hay unos segundos de gloria. Un día es un águila atacando, otro día es un tren de meloncillos que se te cruzan, al siguiente es una huella difícil de ver con buena definición, otro día el búho que te despierta cantando a 50 m de la cama, y ayer, por ejemplo, fue este desperece de la abubilla. No es algo que vaya a recordar el resto de mi vida, pero para alegrar el día vale. Y uno, más otro, más el siguiente, hacen semanas geniales que van formando años, lustros, y que supongo que finalmente, le dan sentido a nuestra manera de vivir.
Y lo emocionante que es en el campo no saber si esa alegría te la vas a llevar dentro de 5 segundos tras esa curva, esa loma, o simplemente saltando de tus pies. Es esta sensación, la que hace que desde que abrimos el ojo en la cama, hasta que lo cerramos, vivamos en una constante emoción.


lunes, 11 de septiembre de 2017

A las puertas del tardíu

Estamos en la recta final del verano. Esto es, para alguien del norte sito en latitudes extremeñas, motivo de celebración. Atrás quedan las amenazas de las previsiones que rondan los 40, y es tiempo en que rondan a lo sumo los 35, pero con una temperatura nocturna que permite que refresquen los tabiques de las viviendas, y hagan de estas edificaciones un sitio en el que poder descansar.
La fauna parece reconfortarse también, y son los ciervos los protagonistas principales de la dehesa en las semanas que nos ocupan.
Atardece, cae el sol, y sobre las copas de los alcornoques unos rayos de luz se filtran. Justo bajo estos, un buen bicho recorta su silueta en ese mágico y mediterráneo ambiente. Disparo con mi indoloro fusil, y me traigo para casa esta pieza, para compartirla con vosotros.



miércoles, 6 de septiembre de 2017

Mirando las musarañas

Todo el día en el campo...y a la hora de recogerse, estar hasta la 1 mirando las musarañas...
Otra vez la una, y otra vez a las cinco...Foto del día (Musaraña gris Crocidura russula):

martes, 29 de agosto de 2017

Falsas impresiones...

Pudiera pensar quien no me conozca, y con razón, que apenas salgo ya al campo. Que voy perdiendo afición. Que me dedico a otros menesteres. Pudiera pensar cualquiera que "El Bichu" ya no bichea; que pierde esencia; que no rastrea cada mañana esos polvorientos caminos. Pudiera parecer que cambió el cielo estrellado por la tele de plasma; el campo por la ciudad; o esperas y escuchas por ocios sociales.
Pudiera parecer incluso que la Tierra se aplanó, pero no. La Tierra sigue siendo redonda, y sigue girando como antes lo hacía.
La justificación de que la frecuencia de escritos en este espacio haya disminuido tanto, es que tanto campo, no quedan minutos para escribir cuatro frases. Falsas impresiones pues...
Hace poco un naturalista me dijo que soy "mu apretao" (al parecer así dirían en Jaén). Al parecer, algo que yo tengo normalizado (estar días y días seguidos en la sierra para salir un rato cada varios días) debe ser comportamiento o afición exagerada en esta sociedad. ¿Cómo no aficionarse a no essalir del campo? ¿Acaso hay motivo para ello? O quizás lo raro sea aficionarse hasta el punto de hacerlo un modo de vida. (¿?).

El caso es que decidí desconectar cuatro días, y acabé saliendo de la sierra para ir al Estrecho de Gibraltar a disfrutar de su esencia. No sólo me chupé parte de las miles de aves que pasaron por allí, si no que disfruté de sus constantes vientos, de sus atardeceres, ¡de sus cielos estrellados!, de sus gentes que antaño veía cada verano, etc. Cuántas sensaciones revividas...¡y qué bien!
Fueron cuatro días de migración postnupcial llenos de recuerdos presentes. Muchas observaciones interesantes, muchas enseñanzas del campo y de los expertos que tan bien lo saben interpretar, muchos amigos. Me traigo como recuerdo una observación junto a varios de ellos en El Algarrobo un día a media tarde. Es un segundo año calendario de Halcón de Eleonora Falco eleonorae. Ave esta que he observado en muy pocas ocasiones dada su distribución. Gracias al yankie de siempre por ayudarme con la datación.