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jueves, 28 de agosto de 2014

Zorrucos jugando

Últimamente he tenido tantos días de campo que no he sacado el rato que me requería el blog para actualizarlo con una entrada. Ha habido muchas horas de montaña por zonas rocosas, por zonas boscosas, alrededores de prados, e incluso estuarios. Ha habido observaciones memorables de marta, de ciervo y otras como la que paso a mostrar en el vídeo. Unos hermanos de zorro disfrutran persiguiéndose y luchando entre juegos, en una carrera por aprender lo básico para vivir. Me recuerdan lo que ha disfrutado mi amigo valenciano esta primavera con una familia de similares características, pero que en lugar de vivir en mitad de la Cordillera Cantábrica, lo hacen al lado una gran urbe. Misma especie, distintos modos de vida.


 Además, he podido disfrutar con tejón, gato montés, multitud de rastros de oso, corzos, rebecos, quebrantahuesos, y otras muchas aves rapaces.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Carreteras salvajes

Porque donde el paisaje es salvaje, sus carreteras también lo son. Cuándo un animal nace en un sitio con carreteras, nunca las va a extrañar. Y de esta manera, animales silvestres utilizan habitualmente carreteras poco transitadas para sus desplazamientos. Prueba de ello son la cantidad de animales que se cruzan en estas vías, los desgraciados atropellos, y también, los rastros que en ellas podemos encontrar.

Me remito a la carreterera que lleva a donde yo vivo. Ya no sorprende como me podía ocurrir al principio que un cárabo use una señal de tráfico como percha, que un tejón se cruce en tu camino, o que un jabalí joque a la vera de la carretera. En los últimos días zorros, tejones, martas, cárabos, jabalíes e incluso pitos negros se me ha cruzado en este trayecto. Es habitual encontrar excrementos en la orilla de la carretera de zorro, de marta/garduña, o de otros mustélidos (posiblemente turón y armiño). Sin embargo, en ocasiones, aún me llevo sorpresas. Hoy bajando con una amiga con muy buen ojo, ella localizó un gran excremento en la orilla de la carretera. Paramos, y pudimos comprobar que era de oso. Un rastro fresco con pelos de corzo y mucha pepita de cereza. A la vuelta, subí despacito prospectando bien el asfalto. Para mi sorpresa encontré otro excremento más de oso en mitad de la carretera. Muy aplastado, y compuesto por decenas de pepitas de cereza. Unos kilómetros más arriba, nuevo excremento, fresquito también con pepitas de cereza, este a la orilla de la carretera.
Hace muchos años una persona dijo, no recuerdo ahora quien era, que cuando un oso iba por el monte y llegaba a cruzarse con una carretera, al oler el asfalto, automáticamente se daba la vuelta y no la cruzaba. Me reía entonces del palabreríu de aquel sabio, y me río más aún a día de hoy.
Ayer, con un poco de imaginación, se podía leer en la cuneta:
"Las carreteras, no nos asustan", firmado: El Osu.

jueves, 7 de agosto de 2014

Barbastella barbastellus

Ni he dejado de salir al campo, ni he dejado de ver bichos, pero quizás he tenido documentos menos espectaculares que los mostrados en los últimos meses sobre todo gracias a halcones y osos. Ese es uno de los motivos que ha provocado que haya estado el blog un poco menos nutrido.
El murciélago de bosque Barbastella barbastellus, es uno de los más de 20 tipos de murciélagos que habitan en Cantabria. Es poco conocida su situación y pocos los datos recogidos sobre esta especie. Personalmente la he localizado siempre en zonas forestales. Este año, lo hice en los bosques de Lebaña, Bárago, Naroba y también en los de Dobres. Todas estas localidades situadas en la cuenca hidrográfica del Deva, que es en la que más me muevo. Hace 11 años le localicé junto a Isidoro Fombellida en Argüébanes, pueblo también de la comarca lebaniega.
Ayer vinieron 2 amigos, Raúl y María. Traían consigo el el objetivo de hacer una ruta nocturna para intentar localizar algún murciélago. Raúl portaba su aparato detector de murciélagos, y yo el mío. A una vuelta, creo recordar que a Raúl le pareció escuchar un barbastella, y así lo comentó. Yo, que tengo un aparato distinto, no me percaté, y mirando el gráfico que me registra una pantalla de mucha menos precisión que la del pc, le comenté que me parecía un murciélago montañero Hypsugo savii. Hoy, un día después, y gracias a la tecnología, descargo los datos en mi ordenador, y veo con asombro como sí que Raúl había dado en el clavo cuando comentó la posibilidad de haber dado con este murciélago forestal.
Representacion gráfica de una grabación de ecolocación de un Barbastella barbastellus.


Esta es una de las especies que están recogidas en el Anejo II de la Directiva de Hábitats, lo que da un valor extra a la observación.
Su emisión de sonidos de ecolocación tiene una composición inequívoca que alterna dos tipos de notas. La más marcada, llamadas "notas bajas" en el gráfico que os pongo es una nota que tiene una FME (frecuencia de máxima energía) entre 32 y 35 Khz, siendo lo más habitual en torno a los 34 Khz. Es una nota de corto recorrido tanto en LB (longitud de banda), como en tiempo. Va desde los 35/36 Khz hasta los 32 aproximadamente, y dura unos 2 milisegundos. La otra nota, menos marcada normalmente, es la que denomino en el gráfico "nota alta". Tiene una FME cercana a los 42 Khz, una LB de unos 6 Khz, y una duración de unos 3 ms. El intervalo temporal entre ambos tipos de nota es de unos 60 ms. Estos datos numéricos los he extraído de las grabaciones que tengo yo de esta especie, y que se corresponden bastante con lo descrito en "M. Barataud, 2012".

martes, 22 de julio de 2014

La magia de los pueblos

Hoy sólo quería presentaros esta foto. Como véis, es una cabra empericotá a la puerta de una casa en ruinas. Habrá quien no vea más en la foto. Habrá a quien no le transmita nada. Yo huelo en ella una magia especial.
Y es que los pueblos, son especiales de por sí. Ese lugar donde la prisa se suple con calma, el ajetreo se reemplaza por paz, y donde la calidad no encontró relevo en la cantidad. Quien no lo entienda, quizás no ha vivido en un pueblo.