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sábado, 13 de enero de 2018

Rememorando

Esas tardes invernales en las que aparecen en tus recuerdos momentazos que quedaron ahí, por lo acontecido, y no por la calidad de la fotografía que conseguiste hacer.
Era una tarde invernal, como la de hoy pero sin lluvia. Un joven águila real volaba sobre el corredor dibujado en el mapa por el gran río. Y en su trayecto, penetró en un territorio hostil para seres alados sobre manera en estas fechas. El proyectil viviente, como le bautizaba aquel doctor, cae sobre ella, obligándola a darse la vuelta en el aire, manera de protegerse con sus garras del peligroso y vertiginoso ataque.
Aquí está la imagen, para que recreéis vuestra imaginación.



viernes, 29 de diciembre de 2017

Sin perder la perspectiva

Estamos en una fechas en las que se nos pone más fácil que nunca olvidar los problemas que pueden justificar preocupación. Y por las calles envueltas en villancicos, postales navideñas y escaparates invernales adornados por vivos colores, a mí se me viene a la cabeza esta estampa indubablemente mucho más estival.
Y es que el invierno va a ser invierno, pero el verano no sabemos si va a ser. Hemos pasado apuros en gran parte de los campos ibéricos, y la situación ha entrado en estado de latencia a mediados de otoño con las primeras lluvias. Es obvio que en los primeros meses no va a haber problemas hidrológicos. Sin embargo, depende de lo que haga  en el próximo medio año, llegaremos a septiembre en un estado de alarma u otro. Es recomendable pese a que veamos nubes sobre nuestras cabezas que no perdamos la perspectiva de la situación, y que gestionemos nuestros recursos y sobre todo tomemos decisiones que condicionen nuestro futuro, y hablo como parte de la sociedad, teniendo presente el problema, que de momento está latente, pero no desaparecido.

domingo, 17 de diciembre de 2017

Presentes nostálgicos

Dentro de los momentos que vivimos, hay algunos que sin querer, hacen trabajar a nuestra memoria.
Hoy una foto, me hizo recordar esos maravillosos años que tuve oportunidad de vivir en los Pirineos. Llegué allá con 25 años, y me fui con 28. ¡Cuántas buenas vivencias! De las etapas que he vivido y vaya a vivir, sin duda aquella es una de las que recordaré con más cariño. No sólo por esas magníficas laderas con las que aprendí cosas nuevas como naturalista, si no también, por toda la gente que me hizo crecer como persona. Recuerdos en una tarde invernal, que envuelven de nostalgia a uno.
Pongo una foto que saqué por aquellos lares, y mando un abrazo a todas esas gentes con quien compartí mi etapa pirenaica.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Pequeños momentos de gloria

Hay cosas en la vida de un naturalista que valen todos los sacrificios. Hay momentos que por sí solos valen todos los madrugones del año, y hay pequeñas cosas que justifican levantarse animado cada día.
Es raro el día en el campo que en mayor o menor medida, no hay unos segundos de gloria. Un día es un águila atacando, otro día es un tren de meloncillos que se te cruzan, al siguiente es una huella difícil de ver con buena definición, otro día el búho que te despierta cantando a 50 m de la cama, y ayer, por ejemplo, fue este desperece de la abubilla. No es algo que vaya a recordar el resto de mi vida, pero para alegrar el día vale. Y uno, más otro, más el siguiente, hacen semanas geniales que van formando años, lustros, y que supongo que finalmente, le dan sentido a nuestra manera de vivir.
Y lo emocionante que es en el campo no saber si esa alegría te la vas a llevar dentro de 5 segundos tras esa curva, esa loma, o simplemente saltando de tus pies. Es esta sensación, la que hace que desde que abrimos el ojo en la cama, hasta que lo cerramos, vivamos en una constante emoción.