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jueves, 13 de junio de 2013

Buteo rufinus

El busardo moro es una rapaz diurna parecida a nuestro ratonero. Es algo más grande, y tiene diversas zonas con tonos rojizos (de ahí su nombre rufinus). Es muy difícil de ver en Iberia de no ser por el Campo de Gibraltar (Cádiz), dónde existen unos pocos ejemplares afincados .
Sin embargo, cruzado el Estrecho, la especie se hace mucho más común, ya que tiene una población estable en el norte de África. No todos los días lo hemos podido ver en nuestra expedición tingitana, pero si en varias ocasiones. El ejemplar que pongo en la foto nos pasó volando cerquita un día que nos adentramos en unas preciosas gargantas del Rif. En él se aprecia muy bien los tonos rufos en zonas como la cola o como las infracobertoras alares y el pecho. También se aprecia una muda en la secundarias de las dos alas, lo que nos indica que estamos ante un ejemplar adulto. Días después, encontraríamos una pareja que tenía dos pollos dentro del nido aún.
Pinchando la imagen, la podréis apreciar mucho mejor.

Ese día, nos disponíamos a ascender por una ladera llena de matorral para rodear un cantil que nos llevaría a una zona superior, dónde ya podríamos ir por el borde de las gargantas revisando las paredes de enfrente. Antes de salir del pueblo, un paisano árabe parlante nos salió al paso. El compañero tunecino de nuestro equipo medió con él, y en un gesto de hospitalidad, encabezó el grupo, para atravesando casas orientarnos a la montaña. Atrás dejábamos perros ladradores, cabras y burros, mujeres cohibidas tras el textil, y un lavadero con un caño de agua aparentemente salubre. Nos encaminamos a un paredón que poco promete, pero el conocimiento local, nos lleva a una grieta que asciende con una trepada fácil, aunque expuesta, por la pared arriba. En 5 minutos, estamos en la parte alta del cortado. Lo que de lejos parecía imposible, estaba hecho. El rodeo de 1 kilómetro previsto para salvar esa pared, fue ahorrado por la una vez más, utilísima ayuda local.

martes, 11 de junio de 2013

Buichi buichi

Hace 4 semanas crucé Pozazal nevando. No lo volví a cruzar hasta hoy, ya con un verde pasto cubriendo las laderas aledañas. La primavera ha sido mala por lo que he oído, pero se ha arrancado del todo, cuando el verano está, se supone, al llegar.
"Buichi, buichi". Así es como hace 4 semanas hablábamos con los burros, pues es esa voz la que se utiliza para llamarles en Liébana. Nos ayudarían a arar las tierras en las que sembrar patatas y judías. En este tiempo, he visto repetida esta estampa, la del burro como herramienta en el campo, varias veces por día. Lo que aquí ya se hace raro ver, en Marruecos, dónde he estado recientemente, es lo cotidiano.
Mis vecinos, con los que estuve el último día antes de marchar, me pidieron que si podía les mandara una postal de Marruecos. He de disculparme, pues ya me vine, y las postal no se envió. Lo cierto, es que aunque hubo un día que si pasé por un pueblo turístico en la que podría haberla mandado, ni tuve mucho tiempo para gestionarlo, ni vi ninguna que me sedujera (llegué a ver unas pocas en una tienda). Han sido días y días de monte por la región de La Yebala, y el cansancio se ha acumulado. He coincidido con buena gente por aquellas tierras, y por el camino, me he reencontrado con grandes amigos. Tanto a la idea, como a le vuelta.
Como compensación a mis vecinos, comparto por aquí con ellos, y también con el resto de gente que he compartido el viaje, esta estampa que tanto me recordó a ese neblinoso día en el que sembramos...¿salieron las patatas?
Una familia al completo de yebalís trabaja la tierra bajo la testera del sol tingitano.

Estos próximos días, intentaré subir entradas referentes a la fauna observada en el Rif.

viernes, 24 de mayo de 2013

Venga, pongo la foto

Hay veces en las que uno mismo, al sacar las fotos se desencanta con el resultado. Eso es lo que me ocurrió ayer con las que saqué de buitre llegando de mar adentro. Tras ello, llega la descarga a la computadora. Unas salen borrosas, otras salen más enfocadas, otras un poco mejor aún, pero no. Cuándo uno va predispuesto a no darlas el visto bueno, lo llevan claro. Hoy echándoles un vistazo me di cuenta que alguna se podía salvar, y ya que ayer no ilustré el texto, dejándolo acompañado por la imagen del chotacabras cuellirrojo, que era muy bonita a mi criterio, pero que no tenía relación con lo relatado, hoy compenso colgando la del buitre.
Buitre leonado llegando al continente europeo tras un épico esfuerzo.
 Hoy estuve en Punta Carnero mirando durante 71 minutos. En ese tiempo entraron del mar 9 milanos negros (1+1+3+1+2+1), 3 culebreras (1+1+1)y 42 cigüeñas blancas en un único bando. Unos resultados pobres comparados a ayer, donde pasaron un ciento de buitres, calzadas, un lagunero, etc. La diferencia, es que el viento de poniente (componente oeste) era más fuerte que el de ayer, y la visibilidad peor debido a neblinas. En realidad, al retirarme si vi que estaban entrando buitres, pero lo hacían por el interior de la bahía de Algeciras. Intento explicar en el siguiente mapa como el poniente moderado (más suave ayer), empujaba a las aves (lo pude comprobar con los milanos) de manera que vistos por el telescopios, parecía que sólo avanzaban lateralmente (pese a aletear de frente a mí).
Esquema de cómo el viento desplazaba a las planeadoras que intentaban trazar el camino más corto por mar.
Dejo el campo de Gibraltar, para saltar a la península Tingitana, en el norte de África. Dejo aquí observaciones de meloncillo, de sapos de espuelas, de ibis eremitas, de multitud de rapaces incluido un búho real que me salió hoy a 5 metros de distancia, y sobre todo, dejo aquí a mucha buena gente con la que he pasado unos felices días en los últimos años, en los últimos días, y espero que en muchas ocasiones más. Alex, Javi, Carlos, Paco, Blanca,Nerea ,Caro...¡hasta pronto!

jueves, 23 de mayo de 2013

El paso de los buitres

Ayer fue a las 4 de la mañana, hoy va a ser por lo que veo a las 2, y las horas de campo vuelven a colmar mi necesidad de estar ahí, de no dejar pasar las horas de luz, de no pestañear, y de intentar sacar el máximo partido al campo en primavera. Estoy a pié entre el continente europeo y el africano, y el flujo de vida entre ambos se manifiesta en forma de migración. A las aves ahora las toca ir al norte, y sólo las últimas lo hacen ya, pues la mayoría de aves están ya criando en sus zonas habituales.
Una particular migración está aconteciendo estos días. Espectáculo desconocido para mí hasta ahora, la llegada de buitres leonados desde África, son la nota destacada para mis ojos. Hacía tiempo que tenía ganas de disfrutar de dicho evento, y hoy (ayer por la hora a la que os escribo), fue el día.
Cientos de buitres leonados nacidos aproximadamente ahora hace 3 años, vuelven ahora de un periplo de aprendizaje juvenil en el que han luchado con bestias africanas para ganarse un pedazo de carroña de vez en cuando. Son aves que han nacido aquí, en la península Ibérica la mayoría, pero que instintivamente han cruzado el estrecho de Gibraltar hacia el sur. Supongo que allí, hay mucha comida para todos, y así no quitan recursos tróficos a su especie aquí, en los cuarteles de cría, ayudando así a que su especie, a que sus hermanos nacidos en años sucesivos al suyo, salgan adelante. Es una ayuda pasiva en realidad, pero una ayuda al fin y al cabo.
Estamos en Punta Carnero, una zona promitente de la costa de Algeciras. Hoy somos 3 personas y estamos deseosos de ver si hoy es el día que pasen cientos de buitres...Alguna calzada, alguna culebrera, llegan con el pico abierto de vez en cuándo. Llegan cansadas, y tarde, pues dentro de 4 meses han de estar de nuevo camino al sur. Alex lo divisa al fondo. "Allí lejos viene un frente de buitres. Son unos 30 y se ven muy lejos, con el Jbel Mussa de fondo".
Efectivamente los puedo captar con el telescopio y confirmo que se tratan de buitres. Están muy lejos aún, quizás a unos 5 kilómetros. Hay buena visibilidad, y también viento poniente no muy fuerte. El bando, pese a batir alas dirección norte, poco a poco deriva hacia el este, empujado por el casi siempre presente viento del estrecho. Dependiendo del día que cojan para cruzar, y de sus condiciones físicas, llegarán sobrados, llegarán a pocos metros sobre el mar a fuerza de batir, una especialidad en la que no son demasiado aventajados cuando se trata de hacerlo de manera contínua, o incluso puede ser peor, pues si llegan demasiado bajos y cansados, las molestias causadas por las territoriales gaviotas, no hará sino colaborar con un amerizaje forzado, que casi seguro desembocará en una muerte por ahogamiento. El estrecho, lleno de vida en tantos ámbitos, está salpicado de muertes en otros tantos.
Poco a poco vienen a sobrepasar un poco nuestra longitud hacia el oriente, pero al entrar en el refugio de la bahía de Algeciras y verse protegidos del viento, retoman al oeste para pasarnos a muy pocos metros y por fin, sobrevolar tierra, dónde las corriéntes térmicas los harán ascender relajadamente, y descansar de un esfuerzo de los que pocos harán al cabo de sus vidas. Cruzar el estrecho, es una prueba que no todos podrán superar. Contamos cerca de treinta en este bando, y aparentemente, todos han conseguido llegar. Posteriormente vemos llegar otros ejemplares y grupos de menor tamaño. El objetivo está cumplido, y he disfrutado como esperaba con algo con lo que soñaba hace meses, la migración de los buitres jóvenes.
Saqué, como no podía ser de otra manera, decenas de fotografías sobre la llegada, sin embargo, al menos vistas en campo, no encontré entre ellas una que me llene de orgullo lo suficiente como para acompañar este relato.
El críptico chotacabras, no funciona correctamente cuándo se coloca en mitad de viales...

Sin embargo, ahora, llegando a dónde estoy acabando la jornada mientras escucho con una creciente luna un disco de los Emboque (¡Emboque por siempri!), acabo de disfrutar fotografiando a un chotacabras cuellirrojo. El otro día mi vecina Tina me preguntaba por unos pájaros que paraban por la noche en la carretera. Tina, los que tenemos allí son los chotacabras europeos, pero tienen una apariencia muy similar a la de este primo hermano, así que la foto te sirve para que te hagas idea de cómo es este insectívoro. Aprovecho para mandaros un saludo desde las puertas de África. Nos vemos pronto,
Bichu.