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jueves, 10 de diciembre de 2009

Por tierras belsetanas

Ha sido una agradable jornada de campo por tierras belsetanas. Uno de esos días de campo, que pese a no haber visto nada a destacar de manera especial, se queda en la memoria. Amanecí en un pueblete de montaña, prácticamente deshabitado, situado a más de 1400 m sobre el nivel del mar. Ojo pasar una vida en un pueblo pirenaico a esa altitud...
Los prados daban pronto paso al pinar, y el suelo lleno de agujas, al suelo con 25 cm de nieve. Secuelas de hace 10 días. Los bandos de pinzones, compuesto por muchas decenas e incluso por algún centenar, desaparecen en las zonas altas debido a que necesitan un suelo desnudo en el que alimentarse. Aquí arriba, sólo páridos, piquituertos y poco más...Entre las copas de los pinos, y a lo lejos, en cumbres por encima de los 2000 m, un Águila Real adulta escudriña sus dominios.
A eso del mediodía, bajo por un claro del bosque a unos prados, y allí cojo la pista que me volverá a llevar al pueblo, dónde me espera un variado picoteo y una siestuca al sol.
Por la tarde, bajo a Bielsa, un pueblo con mucha importancia en la comarca. Allí, en un bar, como un muy bien elaborado bocadillo de lomo con pimientos, tomate y aceite, mientras entablo conversación con los propietarios. Sacamos como tema de conversación el Carnaval de Bielsa, hasta ahora desconocido para mí, pero que me ha causado sensación. Tengo claro, que como me coincida bien, me desplazaré desde donde esté para pasar esos días aquí viviendo esta fiesta tan antigua como original. Es un carnaval con varios personajes establecidos:
Cornelio, es una representación antropomorfa que fabrican con ropa vieja y paja. El último día, se le quema (lo mismo se hace en mi pueblo materno con Judas). En el juicio que se celebra, se le acusa de todos los males del valle. Pienso en la cantidad de conciencias que se verán aliviadas mientras el pobre Cornelio arde...
Luego están los osos, los domadores que los llevan encadenados mientras los apalean, los trangas, las madamas, etc. Quien quiera saber más sobre esta fiesta, se puede informar en http://www.carnavaldebielsa.com/index.php
donde se explica bastante bien los personajes del espectáculo anual.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Sobre el río, la cárcava...

"...y sobre la cárcava, el Águila Real." Así empezaba un fragmento del apreciado Dr. Félix Rodríguez de la Fuente en uno de sus capítulos de El Hombre y la Tierra de la serie Fauna Ibérica. Ayer, estuve paseando por los paisajes que el mismo disfrutara en sus comienzos como naturalista. Hablo de rincones burgaleses. Llenos de cortados, arroyos, páramos, y castigados muchos días al año con un hostil clima, que hace de esta zona una de las más frías de la Península Ibérica, despobladas por humanos, pero no por la fauna salvaje.
Ayer, frío día, y bancos de niebla acompañados por un viento del SE que pareciera venir del mismo Norte.
Entre la niebla, un grupo de Buitres Leonados aparece a media mañana. Un poco por debajo, pero en la misma zona, un joven de Águila real, que adjunto en la foto, pone la nota agradable a la húmeda y desapacible mañana. Nótese la diferencia con el más común Buitre Leonado, en la misma foto, y arriba a la izquierda. La diferencia más notable en la silueta, es la longitud de la cola, que en el águila sobresale por detrás del borde posterior de las alas tanto como la anchura de las mismas. En el Buitre, sin embargo, esta longitud no es tan notable. Por los colores del plumaje del Águila Real, con unas ligeras manchas claras en el centro de cada ala, y una marcada base caudal decolorada, podemos deducir que se trata de un ejemplar joven nacido hace 2 primaveras, o incluso esta última, aunque lo normal en ese caso es que tuviese las marcas alares un poco más contrastadas aún. Por la silueta, podríamos deducir que se trata de un ave de primer año, pues si nos fijamos en la línea definida por la punta de las plumas del ala (las rémiges), no hay una mucho más corta que otra, pues son todas ellas las primeras (los dientes de leche que decimos en los niños). Posteriormente, y de manera permanente para el resto de su vida, el águila tendrá que ir tirando siguiendo un orden unas plumas que se irán reponiendo por otras nuevas, lo que provocará que dicho borde esté interrumpido por portillos provocados por dicha muda.
Jóvenes Águilas, que vuelan a modo de recompensa a una sociedad que ha luchado y que lucha contra los venenos, y contra la caza de depredadores, que no alimañas.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Cantabria: P.N. Oyambre

En la costa occidental cántabra, existe un enclave con escarpados acantilados, resguardadas rías, e incluso frondosos bosques atlánticos. Hablo del Parque Natural de Oyambre.
Aprovechando que hoy el viento dejaba de venir de la mar para venir ligeramente de tierra adentro, lo que significa ausencia de lluvias, fuí con mi amigo Alejandro a dicho paraje a pasar la tarde. Realmente, ha sido una jornada de campo sensacional en cuanto a observaciones zoológicas:
En la mar, Pardelas Baleares, Falaropos Picogruesos, álcidos, Negrones Comunes, Gaviotas Enanas, etc. En tierra, Gaviotas Canas y Cabecinegras.
En Comillas, el Elanio Azul que avistó hace cosa de mes y medio un compañero de afición, Gonzalo Sunyer Lachiondo. Adjunto una foto que pudimos sacarle con ayuda del telescopio. Es una de las pocas citas de esta rapaz para la región, pues es más propia de territorios meridionales de la península como puedan ser Monfragüe o Cabañeros. Es curioso pensar que haya podido nacer allí, y hoy esté durmiendo frente a una sierra, la de Peñasagra, con cara totalmente eurosiberiana. Hoy día, gracias a la comunicación vía internet, estas citas poco frecuentes son indudablemente mucho más accesibles para ser disfrutadas.
Y aparte de todas estas maravillosas observaciones, en la cabecera de una de las rías, y en una espera desde dentro del coche improvisada para intentar ver la ansiada Nutria en un lugar que nunca lo habíamos intentado...¡¡VOALA!! Nuevo Momento de Gloria para nuestros recuerdos de campo. Una Nutria sale de entre los juncos para meterse a la ría y nadar a contracorriente ría arriba. Bucea mucho tramo, y sale únicamente a coger aire, por lo que apenas nos deja disfrutarla, pero ahí estaba, donde nosotros creímos que podía estar, y a la hora que nosotros intuíamos que podía estar. Aunque aún puede caer algún broche más este año, está claro que este es uno de los que podría considerarse de cierre de año...

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Por las mis montañucas

En mitad de una semana aderezada con borrascosos días, las isobaras previstas ayer para hoy, parecían indicar una tregua de al menos unas cuantas horas para el día de hoy. Acertó el modelo de previsión, y acerté yo lanzándome al monte.
En esta ocasión, la comarca del Nansa, la que me vió crecer como naturalista, fue la que escogí para hacer un inventariado de aves para colaborar en la elaboración del Atlas de Aves Invernantes que se está elaborando desde hace ya 2 años a nivel nacional.
La mañana estaba despejada. En el en fondo del valle, el termómetro del coche marcaba 3 grados, que ayudados por la humedad, quitaban las ganas de salir sin jersey.
Las primeras vargas, picaparriba, encendieron la estufa corporal. En un cuarto de hora, la manga larga sobraba. Era una mañana estupenda, en la que incluso algún pájaro se animaba a lanzar cantos territoriales más propios de la época nupcial, en primavera.
Las primeras nieves, espolvorean las laderas de la desconocida Peñasagra, y un pequeño bando de Chovas piquirrojas, rondan una brañuca en el brezal, pastada por una cabaña de vacas. A mi paso, la cabaña se abre con miradas curiosas ante tan inesperado visitante. Cualquier parada, o gesto, tal como abrir la carpeta, provoca carreras a modo de cortas estampidas en el grupo. Mucho Pico picapinos, a lo lejos, en Gandarillas, se escucha el reclamo del Pito negro, o "picón", como le llama mi tío. Todo es anotado.
Rastros de corzo, de venau, de jabalí, de tasugu. Cuervos, Cornejas y Arrendajos. Capuchinos, tocineros y Mitos. En aves rapaces, la cosa estuvo muy pobre. Tan sólo un macho de Cernícalo vulgar se dejó ver. Ni Busardos, ni Gavilanes, ni tan siquiera el tan fácil Buitre Leonado, que daba la sensación de que hubiera tenido festín hasta altas horas ayer en otro valle.
Y lo mejor de hacer esto al lau del pueblucu es, que llegas y tienes una silla preparada con comida calentuca, que siempre se agradece. Una buena sobremesa, unas parlotás frente al fuego que calienta los pies, y al final de la tarde, un besu de mi ahijada al llegar del colegio. ¿Cuánto vale un día así?