El otro día estuve en la parte asturiana de los Picos de Europa. Tuve el placer de conocer a Pelayín, un joven ganadero que elabora este derivado lácteo. Se trata de un queso de tres leches (vaca, cabra y oveja), que se mezcla en cantidad que ronda los 50 litros para elaborar un único queso que al final se queda en unos 5 kilos de peso.
El día comienza muy pronto, tan pronto cómo llega la luz, y la primera tarea es ordeñar a las cabras que pastan en la braña en la que está la cabaña dónde el joven cabrero duerme. Un solitario paraje con unas fantásticas vistas, y una tranquilidad extrema, son el marco en el que nace este queso.
Pelayo Chicu me invita a pasar a su estacional casa. Una acogedora cabaña en la que hace vida durante varios meses al año. En ella, tiene los quesos de los últimos días ahumando encima de la chimenea (en la foto). De aquí, irán a una cueva, en la que se acabarán de curar.
Un queso azul, muy cotizado por su escasa producción, y de obligada prueba para los amantes de este campo gastronómico.
Los amigos del blog son:
lunes, 30 de julio de 2012
miércoles, 25 de julio de 2012
La culebrera lo vió
Sí, ahí estaba ella. Acudió como testigo, para corroborrar que era cierto. Bichu subió al Cabezu.
El sombrero de mi pueblo. Esa peña prominente que desde tan lejos se puede distinguir. Esa peña redonda, pero sobre verticales paredes, que dan una visión de Liébana, cómo no podía ser de otra manera, preciosa. Esa peña que de niño me llamaba tanto la atención desde la ventana de casa de Julia, estuvo debajo mío por unos minutos. Ya lo había intentado en solitario hacía unas meses, por la ilusión que me hacía poder estar allá arriba. Sin embargo, la dificultad para ello no era acorde a mi preparación, y la prudencia me hizo volverme cuando faltaba poco para coronar.
Sin embargo hoy era distinto. Un amigo muy preprado, me propuso que subiera con su apoyo. Su experiencia, hizo desaparecer mi tasuga torpeza, o al menos hizo disminuirla lo suficiente para que hiciera unas pequeñas trepadas, que sin la confianza que deposité en él, no me habría atrevido a realizar.
La situación me ha demostrado, que cómo en la vida misma, la confianza en los que te rodean es imprescindible para avanzar.
Hoy estoy muy contento. Gracias Sergio.
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| Ejemplar adulto de culebrera fotografiado antes de comenzar la ascensión. |
Sin embargo hoy era distinto. Un amigo muy preprado, me propuso que subiera con su apoyo. Su experiencia, hizo desaparecer mi tasuga torpeza, o al menos hizo disminuirla lo suficiente para que hiciera unas pequeñas trepadas, que sin la confianza que deposité en él, no me habría atrevido a realizar.
La situación me ha demostrado, que cómo en la vida misma, la confianza en los que te rodean es imprescindible para avanzar.
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| Itinerario por el que subimos (pinchar para ver mejor). |
lunes, 16 de julio de 2012
Macarenos en la matorra
El verano avanza en el calendario, pero no en el bronceado de las presumidas pieles. Son pocos los días que vienen con sol. Hoy, es uno de ellos, pero ayer no.
Ayer, las nieblas empezaban a descender por las laderas a media tarde para convertirse en lloviznas intermitentes. La poca luz, el frescor de esas tardes, incitan a la fauna silvestre a comenzar su actividad, habitualmente crepuscilar y nocturnas a unas horas que en un día despejado, serían impensables. Son estos días, muy propicios para dar un paseo protegido de las humedades, para intentar sorprender a alguno de estos animales.
Ayer volviendo a casa, vi algo negro en un prado entre unas ramas. Me posicioné mejor, y pude descubrir a una familia de jabalíes. Cuatro jabatos escoltados por su madre, recibían sus primeras lecciones de cómo y dónde buscar suculentas raíces que echarse a la jeta. Ya han medrau bastante, y a partir de ahora, sólo lobos y humanos serán sus potenciales enemigos.
La precabida madre, no tardó en ventearme, y enseguida mandó a los marranucos salir del prau. Ella marcando la ruta, y ellos detrás en fila, se apresuraron a meterse en aquella matorra con brezal, para esperar que hubiera menos luz, más seguridad, y salir entonces a seguir con sus labores.
Jabalíes, jabalines, cochinos, macarenos, bermejos, jabatos, rayones, escuderos, plateaos, guarros...Son muchos los nombres que hacen referencia a la especie y a sus distintas edades. Hace unos años, en casa de un amigo, su hijo, un niño entusiasmado porque le habían dicho que yo fotografiaba animales, me preguntó que si había hecho alguna vez fotos a águilas, a zorros, a conejos...me nombró a todos los animales salvajes que el recordaba en ese momento. Me hizo mucha gracia, y siempre me acordaré, de cuándo en esa lista de animales, el por aquel entonces pequeño Rafaelito me citó a la "marrana-jabalina", un nombre que yo nunca había escuchado. Un saludo para Rafa y para toda esa familia cordobesa que con tantan hospitalidad me acogió aquellos maravillosos días de verano.
Ayer, las nieblas empezaban a descender por las laderas a media tarde para convertirse en lloviznas intermitentes. La poca luz, el frescor de esas tardes, incitan a la fauna silvestre a comenzar su actividad, habitualmente crepuscilar y nocturnas a unas horas que en un día despejado, serían impensables. Son estos días, muy propicios para dar un paseo protegido de las humedades, para intentar sorprender a alguno de estos animales.
Ayer volviendo a casa, vi algo negro en un prado entre unas ramas. Me posicioné mejor, y pude descubrir a una familia de jabalíes. Cuatro jabatos escoltados por su madre, recibían sus primeras lecciones de cómo y dónde buscar suculentas raíces que echarse a la jeta. Ya han medrau bastante, y a partir de ahora, sólo lobos y humanos serán sus potenciales enemigos.
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Jabalíes, jabalines, cochinos, macarenos, bermejos, jabatos, rayones, escuderos, plateaos, guarros...Son muchos los nombres que hacen referencia a la especie y a sus distintas edades. Hace unos años, en casa de un amigo, su hijo, un niño entusiasmado porque le habían dicho que yo fotografiaba animales, me preguntó que si había hecho alguna vez fotos a águilas, a zorros, a conejos...me nombró a todos los animales salvajes que el recordaba en ese momento. Me hizo mucha gracia, y siempre me acordaré, de cuándo en esa lista de animales, el por aquel entonces pequeño Rafaelito me citó a la "marrana-jabalina", un nombre que yo nunca había escuchado. Un saludo para Rafa y para toda esa familia cordobesa que con tantan hospitalidad me acogió aquellos maravillosos días de verano.
jueves, 12 de julio de 2012
Marchando un alimoche
Hoy estuve en las montañas pasiegas viendo aves rapaces. Un bando de 16 milanos negros en migración hacia el sur, me hizo rememorar mis días por el Estrecho de Gibraltar, en el extremo meridional de la península. Aquel lugar por el que la gran mayoría de las aves planeadoras del occidente europeo migran hacia tierras africanas avanzado el verano, para no volver hasta pasado el otro medio año. Aquel lugar dónde la vista se pierde en África, y dónde el cielo enseña más que las guías de aves. Y aquel lugar, dónde también he conocido a muchas personas que ahora forman un trocito de mí. Hoy me acordé de todos ellos. Y justo estaba pensando en Juan (el de Málaga), cuando me pasó al ladito este alimoche adulto. Para él va junto a un fuerte abrazo:
La llamada de los milanos, sentí que se dirigía a mí. Quizás este año nos volvamos a ver en aquella punta europea los milanos, el alimoche, y mi gente.
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La llamada de los milanos, sentí que se dirigía a mí. Quizás este año nos volvamos a ver en aquella punta europea los milanos, el alimoche, y mi gente.
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