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sábado, 9 de febrero de 2019
Inviernos cantábricos: sus montañas
Pero si la mar, en la que nos centrábamos en los últimos posts, es impresionante en los inviernos cantábricos. No menos lo son las escarpadas cumbres de la Cordillera Cantábrica. Vendavales, nevadas, heladas, riadas, muertes por inanición, carroñas, son algunos de los personajes de dicha estación en semejante escenario. Hace ahora 4 años de aquella gran nevadona que nos dejó a todos atónitos (incluidos los viejos que habían vivido tantos años diciendo eso de "antes si que nevaba y no ahora"). Esta foto, se hizo un día más de aquellos en los que vivía en ellas. Lo más salvaje de la Cordillera está en esta foto, pero escondido.


sábado, 2 de febrero de 2019
¡Una sueca en Santander!
Una ventana en los temporales que azotan la costa cantábrica, me permiten dar un paseo por las playas de la ciudad de Santander. Mi vista es atraída, como ya ha ocurrido en anteriores ocasiones en dicho lugar, por unas pequeñas aves que se aventuran a pasear entre la gente. Pese a no ser la primera vez, me embarga la sorpresa por semejante escena. Pequeñas limícolas que nacen en las costas laponas, y que pasan el invierno en litorales rocosos más meridionales. Son vuelvepiedras (Arenaria interpres). Mi atención se va a una pata en concreto...¡una anilla!
Una de las aves, está anillada, lo cual quiere decir que un ornitólogo la capturó en su día para ponerla una anilla codificada. Observadores como han hecho ya anteriormente compañeros de Cantabria o como hice yo el otro día, leerán eso dígitos, tramitarán la información con los investigadores, y gracias a ello, sabrán dónde pasan el invierno y por donde migran estas aves. Es una manera arcaica, pero efectiva, de informarnos sobre cómo y dónde viven nuestras aves. Hoy día, las nuevas tecnologías, nos aportan información mucho más fidedigna de lo que hacen las aves colocándolas aparatos como gps que transmiten la señal vía satélite, o con otros métodos parecidos.
Os adjunto un trozo de una de las fotografías. Aquí no sé ve toda la información, pero entre todas las fotos se podían ver todos los números y letras. He tramitado la información, aunque aún no me han respondido. No obstante, como este ave en concreto ya lo habían visto compañeros, podemos saber que fue anillado en una isla cercana Gotemburgo (Suecia). En la parte inferior de la anilla podéis ver parte del topónimo "Estocolmo" inscrito.
Una de las aves, está anillada, lo cual quiere decir que un ornitólogo la capturó en su día para ponerla una anilla codificada. Observadores como han hecho ya anteriormente compañeros de Cantabria o como hice yo el otro día, leerán eso dígitos, tramitarán la información con los investigadores, y gracias a ello, sabrán dónde pasan el invierno y por donde migran estas aves. Es una manera arcaica, pero efectiva, de informarnos sobre cómo y dónde viven nuestras aves. Hoy día, las nuevas tecnologías, nos aportan información mucho más fidedigna de lo que hacen las aves colocándolas aparatos como gps que transmiten la señal vía satélite, o con otros métodos parecidos.
Os adjunto un trozo de una de las fotografías. Aquí no sé ve toda la información, pero entre todas las fotos se podían ver todos los números y letras. He tramitado la información, aunque aún no me han respondido. No obstante, como este ave en concreto ya lo habían visto compañeros, podemos saber que fue anillado en una isla cercana Gotemburgo (Suecia). En la parte inferior de la anilla podéis ver parte del topónimo "Estocolmo" inscrito.
viernes, 1 de febrero de 2019
Bocanadas de Norte
Coger el viejo Ford y navegar contra viento y nube para subir a Cantabria, es la mejor manera de respirar al Norte. Y así fue esta última vez, en la que una borrasca con nombre propio, azotó la región cántabra de tal manera, que los ríos no cabían en su recipiente habitual, circulando por donde otras veces circulan personas, animales terrestres o coches. El río subía, y la montaña bajaba. Muchas carreteras cortadas tapadas por laderas que caían sobre las mismas. La naturaleza en su máxima expresión de enfado por algo que alguien habrá hecho últimamente.
Por otra parte pero en paralelo, la fauna alada, que como cada invierno vino desde el norte del continente euroasiático, recaló en buena parte en las costas cantábricas. Y ahí estaba, posando para quien quiera, ese precioso colimbo ártico. Un ejemplar nacido el año pasado, que luce su plumaje en la Bahía de Santander. Este ave marina, cría en bajo número en Escocia, y sobre todo, en Laponia, Rusia y Kazajistán (a grandes rasgos). Las costas ibéricas recogen, en muy bajos números, aves que pasan normalmente pocas semanas en invierno (normalmente a principios del mismo).
Tomar un respiro en mi querido Norte, es siempre reconfortante. Y si aparte de estar bien acompañado coinciden estampas como esta, imposible más norteñas, la guinda está servida.
Por otra parte pero en paralelo, la fauna alada, que como cada invierno vino desde el norte del continente euroasiático, recaló en buena parte en las costas cantábricas. Y ahí estaba, posando para quien quiera, ese precioso colimbo ártico. Un ejemplar nacido el año pasado, que luce su plumaje en la Bahía de Santander. Este ave marina, cría en bajo número en Escocia, y sobre todo, en Laponia, Rusia y Kazajistán (a grandes rasgos). Las costas ibéricas recogen, en muy bajos números, aves que pasan normalmente pocas semanas en invierno (normalmente a principios del mismo).
Tomar un respiro en mi querido Norte, es siempre reconfortante. Y si aparte de estar bien acompañado coinciden estampas como esta, imposible más norteñas, la guinda está servida.
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| Pinchando, veréis a mayor resolución. |
jueves, 2 de agosto de 2018
La calandria
Hay animales con los que siempre he guardado mucho contacto o apego, y otros que han pasado más desapercibidos por mi vida. Quizás sea esto último debido a mis orígenes cantábricos, que limita a una serie de especies a haber entrado en mi vida ya entrado en edad.
Desconozco si me ha ocurrido a mi sólo, pero mientras pasar a la región mediterránea a mí me motivaba sobre todo por especies comunes (pero muy llamativas) como abejarucos o abubillas, difíciles de ver en mis infantiles salidas por Cantabria, nunca me llamaron tanto la atención grupos de aves como los aláudidos. Por circunstancias del destino, etapas aragonesas o también la manchega, me acercaron más a este tipo de aves, bastante desconocidas para mí.
El otro día, una discreta pero no por ello poco bonita calandria común melanocorypha calandra posó a la vera mía en zonas esteparias de la cuenca del Tajo, más concretamente en la provincia de Cáceres. Una foto testimonial sirva para ilustrar la estampa de esta gregaria ave, adornada con su siempre presente collar.
Desconozco si me ha ocurrido a mi sólo, pero mientras pasar a la región mediterránea a mí me motivaba sobre todo por especies comunes (pero muy llamativas) como abejarucos o abubillas, difíciles de ver en mis infantiles salidas por Cantabria, nunca me llamaron tanto la atención grupos de aves como los aláudidos. Por circunstancias del destino, etapas aragonesas o también la manchega, me acercaron más a este tipo de aves, bastante desconocidas para mí.
El otro día, una discreta pero no por ello poco bonita calandria común melanocorypha calandra posó a la vera mía en zonas esteparias de la cuenca del Tajo, más concretamente en la provincia de Cáceres. Una foto testimonial sirva para ilustrar la estampa de esta gregaria ave, adornada con su siempre presente collar.
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