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miércoles, 16 de diciembre de 2009

Montañas en estado gélido

No llueve, no nieva, pero el aire siberiano, si que se estableció por unos días.
Son las 9:30 a.m. El termómetro, marca -6 ºC aún. La noche ha sido fría en la Alta Ribagorza, -8º C había a la 1:30 a.m.
Extiendo el bastón y empiezo a caminar por las calles de un pueblo pirenaico a la cota 1000. Los pájaros, se empiezan a desperezar a estas horas. Antes, pocos se han atrevido a salir de sus refugios o posaderos. Cuánto puede cambiar el tiempo en la Península de una zona a otra, y cuánto los hábitos de quienes lo sufren...Al decidir moverme por una ladera de exposición meridional, dónde desde primera hora se adivina el sol entre las nubes, puedo disfrutar con bandos de fringílidos, de páridos y otros pájaros. Se mueven por prados y árboles circundantes. Si llego a ir a una ladera umbría, seguro que no había visto ni una mínima parte de fauna. Hay que tenerlo en cuenta todo cuando se quiere ver animales salvajes.
Busco entre los Pinzones Vulgares algún Real, pero no hay suerte. Se están dejando ver ya en muchas otras zonas de Iberia, pero no sé si es que aquí pasarán y no se quedarán, porque yo miro todos los días, y no veo ninguno. Lo que si que veo un poco más a arriba, en el borde de unos prados sobre la cotas 1400, es un Picogordo. Este pequeño pero corpulento pájaro, es capaz de hacer una presión de 50kg con su picazo, siendo capaz de partir ¡una pepita de aceituna! Para sorpresas, el mundo natural...Tras 5 horas de paseo por los prados, pinares, y quejigares, llego al pueblo. El frío no es el mismo...ahora hace +1ºC...

domingo, 13 de diciembre de 2009

¡Nos vimos la barba!

Imponente jornada de campo en el aspecto térmico. La ola de frío siberiano, llegó a la península llamando a la puerta de Pirineos, y esta mañana ya se notaba bien...Eran las 9 y empezaba a despuntar el sol tras el macizo del Turbón, pero parecía fallarle la batería. Aquel aparatu no calentaba ná. Le costó un rato pasar de -4 a -3. Aún así, hubo suerte, pues no corría viento. Con el polar puesto, y andando toda la mañana, no hubo más frío que el de las manos cuando pasaba de solanas a umbrías.
Debió haber entrada de paseriformes europeos con la ola, pues un Zorzal Real picoteaba una manzana a 10 m míos más preocupado por paliar el hambre causado por el duro viaje que por el potencial peligro de la presencia cercana de un humano.
Estos días había meditado sobre la mala suerte que estaba teniendo con los Quebrantahuesos, pues pese a estar en zonas buenas para verlo, no lo había visto ningún día aún. Quizás estén demasiado afanados con el acondicionamiento del nido para la nueva temporada, y de no pasar por las inmediaciones del mismo se haga difícil verlo...aún así era raro. La jornada se acababa, y eran muchas las veces que había parado la marcha para levantar la vista en busca de su silueta sobre aquella magnífica sierra. Quedaban unos 5 minutos para llegar al coche, y la curiosidad ya se convertía en indignación. En una de esas, probablemente la última que pensase prospectar el borde recortado de la montaña contra el cielo, ví uno a lo lejos que venía directo a mí. La verdad es que tuve suerte, porque vino poco más alto que yo, me revasó 100 m, me miró, y se volvió a ir por donde había venido. Sirvió para recordarme, que aunque nosotros no los veamos, ellos siempre están allí.
Cuando un Quebrantahuesos vuela directo hacia tí con una envergadura mucho mayor que la tuya.
Cuando ciclea sobre tu cabeza abriendo esa imponente cola.
Cuando un Quebrantahuesos te sobrevuela a escasos metros...
Cuando al pasar sobre tí gira su cuello para poder verte bien, y te percatas de que no le das ningún miedo.
Cuando sientes como te penetra con su mirada desde la superioridad.
Y sobre todo, cuando un Quebrantahuesos, con ese giro de la cabeza, recorta contra el cielo su elegante barba...
Es entonces, cuando entiendes que allí, tú sólo eres uno más.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Punchacubas

Fue una dura jornada de campo. Tuve la brillante idea de subir por una ladera desde los 1200 m hasta los 1900 teniendo en cuenta que la inclinación de la misma no requeriría mayor dificultad, pero tuve un desliz...no tuve en cuenta la cobertura vegetal de la misma.
Una vez en el sitio, me di cuenta de que era una hostil ladera vestida por aulagares, el arbusto de los pinchos para que me entendáis. Malo fue llevar con las espinillas todas las púas por delante, ¿cuántas habrán sido? Varias miles, sin duda. Pero aún fue peor pasarse la esponja durante la ducha por dichas espinillas. ¡Que escozor!
Esta noche, decidí hacerla en Aínsa. Me llevo sorpresa cuando llego y me encuentro con que no puedo aparcar. Luego me entero de que hoy es el Punchacubas, una fiesta del pueblo en la que se hace una muestra de los vinos artesanales del Sobrarbe, la propia comarca. A las horas que yo llegaba, básicamente, consistía en que pagabas 2 euros, y con eso te daban un vaso de cerámica en el que te podías echar lo que quisieras de cada uno de los 16 vinos que había en la muestra. Yo probé sólo tres, porque tenía claro que hacer un amplio muestreo podría tener resultados deplorables. Sin embargo, no era el vino el único motivo para estar alegre. Un grupo local de música folk, con dulzainas y demás instrumentos, amenizaban la tarde a pie de fuego. ¿Fuego? Quería decir fogata. 10 m de distancia bastaban para que el calor llegara a la piel.
-Mmmmmmmmmm, que bien, que calorcito...Espera, que esto no acaba aquí, ¿qué es eso? Pero si son farinosos!!! ¿dónde se compra el ticket para esto? ¿qué no? ¿que entra en los 2 euros de oro? Jodooooooo....Cuánto tiempo sin probarlos...-Los últimos los había hecho la madre de un compañero de Barbastro.
A los que me conocéis, no hace falta que os cuente como me puse a farinosos. Como diría uno que me sé..."pero que besssssstia". La verdad que sólo quería coger uno, pero la gente hablaba, bebía vino, y los farinosos (o dobladillos) se enfriaban. ¿Alguien ha dicho que da igual que estén fríos? ¡Nada! se enfriaban, y había que comerlos todos. Éramos pocos, y todos estaban en su grupo. No conocía a nadie.-Espera...a ese si que lo conozco.- Un chaval que trabaja en la zona con temas de fauna está en un grupo. Me atrevo a interrumpirlo.
-Perdona, creo que ¿nos conocemos?
-Hombre, ¿tu eras Máximo no?
Efectivamente, era él. Habíamos compartido una jornada de campo en un muestreo de fauna a 2400 m, con 1 m de nieve sobre el suelo, y con una noche de 7 grados bajo cero por delante. Como para no acordarse...4 semanas me duró la tos.
Pero bueno, con estos farinosos delante, ¿quién se acuerda de aquel frío? ¿quién de esa tos? ¡Carpe Diem!

El recio punki

El sol a punto de salir y unos pocos cirros en el cielo en minoría frente al cielo abierto. Una agradable jornada de campo se vaticinaba mientras desayunaba. Unos copos de avena, un ajucu y una estupenda mermelada de mora casera "que ya quisiera un osu aletargau tomar pa'desperezase". ¿Qué más se puede pedir? Si, se podría pedir estar a casi 1500 m en un pueblo pirenaico, ¡y este era el caso! Fuera suenan reclamos, aparentemente de Piquituerto. Salgo, y efectivamente, una gran nube de Piquitueros, más de los que posiblemente había visto en toda mi vida, volaban juntos sobre los prados que rodeaban al núcleo rural. Alguno se disgrega del bando y se posa en las desnudas ramas de unos árboles que no me quedan muy lejos. Prismáticos en mano, puedo comprobar como se posan 4 aquí, 7 allá, otros 3 en este. 8 que me pasan por encima, no cabe duda, todo el bando parece de Piquituertos. 100/200 ejemplares estaban en el bando. Suena también un tamborileo de Pico Picapinos, ¿estamos en primavera? Pues no, más bien a las puertas del invierno, pero con este último detalle estaba confirmado, un día primaveral me esperaba por esas laderas arriba.
Subo por un pinar que me depara buenos momentos, como un encuentro con Pito Negro. Está afanado picando con firmeza un tronco de Pino Silvestre a menos de 100 m míos, pero no lo veo. Lo llamo y no viene, pero si que responde. Los picotazos eran muy fuertes como para ser de otra especie, pero su reclamo de respuesta, me confirmo que no había error, y de eso se trataba. La pista, para mis sorpresa, da un giro un poco más adelante y me hace pasar al lado de donde estaba el ejemplar. No tuve una observación ni limpia, ni larga. Aún así, si que lo llegué a ver, y sobre todo, pude escuchar entre las copas el ruido de sus aletazos cada vez que cambiaba de posición. Es impresionante: "fffffffffffffffffu-ffffffffffffffffu-fffffffffffffffffu", quien lo haya escuchado me entiende.
La pista sigue subiendo, y al fin, salgo del bosque para entrar en un canchal que es la falda de una cumbre a base de peñascos de ascensión y trepada fácil. Abajo dejo el bosque, pero los pinos se resisten a abandonarme en mi recorrido. En el canchal, y al otro lado de la cumbre, a casi 2000 m, pinos sueltos salpican la ladera. Los variados reclamos que escuchaba en el pueblo: Herrerillo Común, Pinzón Vulgar, Mirlo Común, Camachuelo, Escribano Montesino, todos, han ido desapareciendo según subía, disminuyendo la diversidad de especies orníticas.
¿Todos? NO!! Un pequeño pájaro adornado con una grácil cresta y un precioso diseño facial, reclama sin cesar desde la salida del pueblo, hasta la entrada, pasando por todos los lugares que he pasado, incluidos las mediaciones de la propia cumbre, nevada, y sin apenas árboles. Es el Herrerillo Capuchino, "el pájaro más punki de nuestra geografía". Alguno dirá que no, que es la Abubilla, pero nada más lejos de la realidad. La Abubilla, precioso pájaro, es un "punki de postal (laralara)", pero viene sólo a pasar con nosotros los meses buenos, más en plan pijo de veraneo, que en plan "punki recio". Sin embargo, este pequeño pajarillo, el "punki recio", de tamaño mucho más reducido, es capaz de pasar los meses malos en hábitats como el que nos ocupa, a casi 2000 m de altitud y con el suelo nevado desde hace ya 10 días. Al mediodía, me paro a comer un trozo de bizcocho artesanal muy rico de algarrobo con naranja que compré en un horno de la comarca de la Fueva Baja días atrás (que no se me olvide comprar otros dos cuando vuelva por allá...), y uno de estos páridos, se empeñó en que lo retratara. Así pues, saqué la cámara, y aprovechando la buena luz, y pese a que estaba un poco lejos..."CLICK".